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Comentario del partido de la jornada 7, por Francis Márquez

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Saliendo de la Rosaleda de ver a tu equipo jugar la OCTAVA JORNADA contra el Leganés y tras varias jornadas perplejo como aficionado por ver a tu equipo sin vencer y una y otra, y hasta seis veces derrotado, pues a la que hace siete ya no te quedan palabras.

En estos días sin partidos que por segunda vez han debido venir bien para rehacerse en lo físico y sobretodo en lo mental, hemos visto que la propiedad ha movido ficha despidiendo a Arnau y retomando contrato con Husillos. Algún movimiento se esperaba y ha sido este. Le deseamos la mejor voluntad y el mejor de los aciertos en la gestión del nuevo secretario técnico para sacar de abajo al Málaga CF.

Tras un parón por la competición de la Selección, en la Rosaleda, ante tu público incondicional y contra un equipo humilde cómo el Leganés, uno piensa 《es el momento》

Mientras calentaban los equipos sobre el nuevo césped, comentábamos los amigos en la grada sobre que que es lo que se le diría a los jugadores malaguistas antes de salir al campo. Más o menos todos coincidíamos en que Michel les estaría subiendo la moral, diciéndoles que venimos de hacer buenos partidos sin sacar rentabilidad alguna, que hoy se juega en casa con el apoyo de la afición, contra un equipo humilde de la competición, y que para ganar tenemos que ser inteligentes, jugar sin prisas asegurando las jugadas y sin cometer errores no forzados. Sobre todo mucho ánimo y que aseguren el juego, que no se precipiten y que no pierdan balones, causa primera de las derrotas sufridas.

En el mismo sentido nos preguntamos por lo que se diría en el vestuario rival. Cualquiera que haya estudiado los partidos del Málaga CF sabe perfectamente que es un equipo sin gol, y que estando últimos se juegan mucho en el partido. El Málaga tiene que arriesgar, y el rival con el paso de los minutos esperará que se cometan errores que si aprovechan cómo los equipos anteriores, marcaran y con ello crearán un estado de ansiedad en el rival y en sus aficionados, provocando expresiones de descontento con broncas y exigencias a los jugadores, creando la desconcentración del equipo. Con ese escenario todo lo que debe estar a favor del equipo local, se convertiría favorable para el equipo visitante.

En ciertos aspectos, tristemente los pronóstico se fueron cumpliendo a lo largo del partido y comenzado el PRIMER TIEMPO vimos desarrollarse todo lo comentado, pero con un matiz, efectivamente el rival perdía todo el tiempo del mundo en los distintos saques, ya fuera de portería, banda, esquina o de falta, para aliarse con el crono, pero lejos de esperar a que los locales erraran en alguna jugada, fueron a provocar esos fallos ejerciendo una presión arriba, buscando anular la creación de jugadas, haciendo que fueran los centrales los que tuvieran que dar los pases arriba o se vieran obligados a jugar con el portero para sacar de patadón la pelota, a sabiendas de su superioridad en altura y potencia, en la disputa del juego aéreo.

Aun así, los malaguistas conseguían romper esa presión y creaban jugadas con cierto peligro en el área rival.

Si esperábamos que en este partido por fin la fortuna nos sonriera, pronto vimos una vez más aparecer esas dosis de mala suerte y esas jugadas no pitadas por el árbitro que de otra forma hubieran dado otro resultado. Y lo digo porque antes de llegar el segundo minuto de juego, tras un comienzo espectacular del Málaga, en un rápido saque de esquina de Rosales, Peñaranda controla entre varios rivales, se gira, dribla, encara la portería y recibe una falta de Rubén Pérez fuera del área y otra dentro de Gabriel, que lo termina de derribar delante del árbitro, el cual no aprecia nada. ¿Por qué digo mala suerte? porque por menos le pitaron a Rosales un penalti en Sevilla.

A los cinco minutos ya teníamos, además, un remate frustrado de Rolan y un tiro de Mula. A los nueve, en una nueva jugada por la derecha, otra vez es derribado Peñaranda, esta vez por Siovas y Raúl, cerquita de la línea izquierda del área rival sin que se pitara falta. A los diez otro tiro a puerta de Rosales y en el trece uno mas de Juanpi que hizo trabajar a Cuellar.

En los primeros veinte minutos, el Leganés solo tuvo un disparo del muy querido, recordado y añorado por la afición malaguista, Amrabat.

Tras esos veinte primeros minutos de partido de un claro y esperanzador color blanquiazul, el juego se reparte entre ambos equipos, con mucho ritmo y sin precisión, teniendo en las faltas las únicas ocasiones para poner el balón en las área.

En el minuto 32′, en una bonita jugada donde Juanpi cambia el juego a la banda izquierda a Juankar, este le mete un balón a un participativo Peñaranda el cual, en el vértice del área y ante la presencia de tres rivales, le devuelve la pelota a Juankar que viendo el desmarque de Rolan, se la pone al hueco donde la intercepta, pisa área y dispara fuerte un balón colocado justito fuera del alcance de Cuéllar que dio en el poste izquierdo, repeliéndolo hacia donde se encontraba un Mula que completamente sólo, remata a la grada.

En el 34′ Peñaranda dispara fuera junto al poste derecho de Cuéllar y de esta ocasión se paso al susto de ver a un Amrabat que se deshizo de la defensa y se plantó solo ante Roberto que realizó un paradón.

En el minuto 43′ Recio le hace una fea entrada por atrás al El Zhar en el centro del campo, en una jugada si peligro alguno y rodeado de compañeros en la zona, llevándose la tarjeta amarilla correspondiente.

En el primer tiempo fue superior el equipo malaguista, y los primeros minutos del SEGUNDO TIEMPO dejaron claro que querían mantener ese ritmo, ante un conjunto madrileño que planteó subir la presión a la mismísima área de Roberto, a sabiendas que el tiempo corría a su favor y que pronto aparecería el nerviosismo en su rival y la impaciencia del público, el cual comenzaba a exigirle mejor acierto a sus jugadores, en especial a un Juanpi del que se espera mucho más y a un Recio una vez más, extremadamente revolucionado y protestón con el árbitro.

El equipo visitante empezó a sacar rédito a sus robos de pelota y en el 10′ Amrabat busca un balón que le meten en profundidad desde el centro del campo, controla, pisa área y dispara provocando otra magnífica intervención de Roberto. La pelota la recoge Baysse y la tira a su banda izquierda donde Rolan la disputa con Zaldua pitándole una falta en contra muy dudosa, protestada por el jugador y el público, al cortar lo que pudo ser un claro contragolpe de Rolan.

Con el juego detenido por la falta en contra, Michel realiza el primer cambio, cosa muy rara porque en el “parvulitos de estudios para entrenador”, lo primero que te enseñan es no hacer cambios con el balón en contra en falta o saque de esquina. Pues así, con los jugadores en línea para defender la falta, sale Jony por un pitado Juanpi, y seguidamente se saca la falta y aunque lejana y escorada a la banda derecha, el balón llega al punto de penalti donde Luis Hernández en su marca a Siovas, rompe el fuera de juego, y más pendiente del rival que del esférico este rebota entre su espalda y la cabeza de su defendido, haciendo que se prolongara hacia el segundo palo, donde Gabriel entra por detrás de Baysse para rematar a gol. Un gol en un posible fuera de juego (complicado de ver) y resultado de la poca fortuna de un rebote, que ponía al Málaga otra vez un partido cuesta arriba con un gol en contra.

Con treinta y cuatro minutos por delante para remontar, el Málaga arriesga y adelanta filas.

En el minuto 13′ Peñaranda dispara a puerta desde fuera del área, un defensa desvía la pelota, Rolan remata de cabeza y Cuéllar detiene.

La afición retoma el apoyo al equipo con la ilusión de la remontada.

En el 15′ Michel saca a Ontiveros por Mula. Y en el 16′ otra vez Roberto le para a Amrabat un disparo.

En el 17′ el Leganés refresca su delantera sacando a Beauvue por el mejor del partido Amrabat (porteros aparte), el cual es ovacionado mientras salía del campo. ¿Cual será el motivo por el cual no está jugando en el Málaga CF?.

En el 25′ el Leganés sustituye a El Zhar por Darko. Mientras Roberto se queja de su pierna derecha.

El tiempo pasa y corre a favor del rival.

En el 32′ la defensa del Leganés, en la frontal de su área, le quita un balón a Peñaranda en falta que el árbitro decide una vez mas no pitar. A continuación se crea un contragolpe que la defensa malaguista no puede cortar y Szymsnowski con una carrera se pone solo ante la portería y bate a Roberto.

Cero a dos. Y la afición enfadada, mientras clama contra la propiedad, suspira por que surja ese espíritu que se vio contra el Atl.Bilbao.

En el minuto 35′ Rubén Pérez le hace una falta a Rolan y es amonestado por ello. Mientras que se posicionan los jugadores en el área rival, Recio (el capitán, con su absurda tarjeta amarilla a cuestas) se dirige al rival amonestado y lo increpa delante del árbitro que le amonesta verbalmente. Cuando se incorpora al grupo que espera el saque de la falta se produce un cruce de palabras con otro rival por lo que es amonestado con la segunda amarilla y es expulsado. Increíble la actitud del que tendría que ejercer de capitán.

La expulsión obliga a Michel a sacar a Baysse y meter a Cecchini.

Diez minutos por delante para un milagro que en esta ocasión no llegó. El partido se abrió con llegadas a ambas porterías sin grandes peligros, mientras el crono llegaba a los minutos de descuentos.

Los cuatro puntos que soñábamos se convirtieron en catorce para el equipo visitante que también se despega en la clasificación.

La novena jornada será contra el líder y el “run-run” de los aficionados es:《 esto huele a segunda 》Con todo el campeonato por delante, estoy seguro que llegarán las victorias y con ellas los puntos que nos harán subir en la clasificación.

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